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Ruthi mira por la ventana

Mi hermano Fer ha dejado una silla cerca de la ventana. ¡ Y me he subido a mirar ¡ Me ha costado un poco, pero lo he conseguido.

En la calle he visto a una señora y a un perrito. Me gustan los perritos, aunque me dan miedo los grandotes. Tiene la boca tapada, todos tienen ahora la boca tapada. No entiendo muy bien porqué, solo sé que cuando vamos a salir de paseo, mamá nos dice muchas cosas que no comprendo.

No puedo tocar nada. No puedo correr. Voy siempre de la mano de mamá o de papa, cada día uno. No puedo darle un beso a la abuela, aunque la encontremos en la plaza o, a veces, nos saluda desde la ventana, pero no podemos ir a su casa a comer Lacasitos. ¡ Un rollo ¡

Mi hermano si corre porque es mayor, o lleva el patinete, pero mamá siempre está nerviosa en el paseo y a veces grita.

Yo no puedo acercarme a otros niños y eso no me gusta. En la escuela nos tocamos, nos abrazamos y a veces nos mordemos y nos enfadamos.

Me acuerdo mucho de mi amiga Celi. No oye bien, nos ha dicho la seño, y a veces hay que cogerla de la mano para que venga a jugar, pero es muy divertida y siempre se sube muy alto en la sala. Le gusta escalar alto, alto, alto … y mirar desde allí. Entonces se ríe mucho y yo también.

Como es muy curiosa, descubrió una mariquita en la clase y se la enseñó a la seño. Todos la tocamos con cuidado. Si la ponías en la mano hacía cosquillitas. Luego la dejamos en el huerto para que buscara a su papa y a su mamá o a sus amigos.

Nosotros ahora no podemos estar con nuestros amigos, ni verlos ni tocarlos, aunque los amigos también hacen cosquillitas como la mariquita. Estoy un poco triste, solo puedo mirar el perrito y la señora… y me aburro.

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